Cabaña del Maestrillo – Cara este del Empanadas

Después de un largo periodo, no por falta de actividades, que ha habido muchas y muy buenas, si no por pereza de escribir y subir fotos; retomo la actividad en el blog.

Lo hago, más que nada, por la magia y la historia que tiene el lugar donde se desarrolla nuestra aventurilla esta vez: La cabaña del Maestrillo, en la Sierra de Castril, al pie del Cerro de Las Empanadas.

El Maestrillo es el personaje que da la chicha a esta entrada. Os cuento un poco de lo que he oído hablar sobre él, que como se estila por aqui, es mejor contar la historia-leyenda que se ha formado que documentarse fielmente:

El Maestrillo era un ermitaño. Se dice que le llamaban El Maestrillo porque se dedicaba a enseñar a leer y escribir a la gente del lugar, cortijo a cortijo o a los pastores o maquis que encontraba en la aislada Sierra de Castril. Vivió en una casa que construyó con sus propias manos, algunos dicen que motivado por su condición de republicano que le obligó a esconderse del régimen franquista en la posguerra.

La casa, la cabaña del Maestrillo, está situada en la cabecera del Barranco de Túnez, bajo la cara este del Cerro de las Empanadas. En el encuentro entre dos barrancos que le garantizaban agua para regar el huerto que él mismo creó, levantando terraplenes con muros de piedra hechos a mano y plantando árboles en el perímetro de los bancales. La posición de la cabaña era perfecta para que le diera el sol con las primeras luces del día a pesar de estar en lo más hondo del valle.

Aquí vivía el Maestrillo con su mujer Margarita, embarazada de una niña. Una noche de invierno, Margarita se puso de parto prematuramente y El Maestrillo subió a su mujer en la burra e intentó llevarla rápidamente a Castril para visitar al médico. Sin embargo, camino del pueblo, en un collado situado entre el Barranco de Túnez y el Barranco de La Magdalena, Margarita dió a luz entre la nieve aquella fría noche de invierno. Ni la madre ni la hija sobrevivieron a la cruda noche y el Maestrillo enterró allí mismo a las dos mujeres de su vida cavando sus tumbas con una azada que llevaba en la burra. Allí yacen desde entonces Margarita madre y Margarita hija: Ahora ese collado se llama El Collado de las Margaritas. Allí aun se pueden ver las piedras blancas que El Maestrillo puso a modo de lápidas a su mujer y su hija.

Cuentan los lugareños que El Maestrillo hasta hace poco tiempo siguió viviendo en su aisladísima cabaña en soledad y que rara vez bajaba hasta algún cortijo del nacimiento del Río Castril a por algún saco de harina o a hacer trueque con sus animales de corral. Así el hombre envejeció en su particular trozo de paraíso y se quedó prácticamente ciego. Sin embargo, él quería acabar sus días allí, hasta el punto de que cavó junto a su cama su propio nicho, compró un saco de cemento y advirtió a los pastores que por allí pasaban a verlo que si algún día lo encontraban muerto en su cama, lo empujaran a su nicho y tapiaran la puerta de su cabaña con el cemento.

Según dicen, hace unos años, 15, 20 o 30, hubo un invierno crudísimo. Entonces la Guardia Civil fue en busca del Maestrillo y lo sacaron en contra de su voluntad de su cabaña para llevarlo a una residencia de ancianos donde acabó sus días. Creo que, llegados a este punto, a todos nos hubiera gustado que El Maestrillo hubiera acabado sus días y reposado eternamente en la misma montaña que acogía a sus dos mujeres, pero los tiempos modernos son así…

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El Maestrillo sentado en la puerta de la cabaña con algunos lugareños.
Fuente: https://www.facebook.com/penon.deltoro

Si queréis saber algo más, os recomiendo la entrada http://angeltriguero.blogspot.com.es/2013/09/el-maestrillo-sierra-de-castril.html del blog de Ángel Triguero. Leedla porque es maravillosa.

Como veis, la historia del Maestrillo es única y visitar lo que fue su hogar siempre tiene esa magia.

Bien. Este puente decidimos hacer una visita a la casa del Maestrillo, que aunque no acoja sus restos está presidida por su espíritu. Así que nos pusimos en marcha desde el nacimiento del Río Castril. Dos horitas de marcha nocturna vadeando el Barranco de Túnez que nos dejó en su cabaña con la noche cerrada. Allí hicimos un alto y comimos y bebimos a la memoria del Maestrillo.

Al día siguiente David y yo escalamos el Cerro de Las Empanadas por su cara este, prácticamente en línea recta desde la cabaña, por una vía que propusieron en libre hace poco mis amigos David y Moi, que bautizaron como “Vuelva por donde ha venido”. Por el sendero que hace la cuerda entera subieron además, Jesús y Fernando, encontrándonos en la cumbre.

Aquí os dejo un puñado de fotos y un vídeo de la escalada (perdón por la calidad, pero mi ordenador arde si intento darle más calidad).
Espero que os guste.

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La cabaña del Maestrillo al fondo.

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Salud y hasta otra!

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3 comentarios en “Cabaña del Maestrillo – Cara este del Empanadas

  1. jdlpro

    Parace que no tiene mucho grado esa subida no???. Es más la verticalidad y el estado de la roca, jjeejeje, como se movía esa. Buena aventura¡¡¡

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